8o. Dom Ord Ciclo C antes Cuaresma (Id=173)
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Antífona de Entrada

El Señor fue mi apoyo: me sacó a un lugar espacioso, me libró, porque me ama.

[Misa]

Se dice "Gloria".

Oración Colecta

Oremos:
Concédenos tu ayuda, Señor, para que el mundo progrese, según tus designios, gocen las naciones de una paz estable y tu Iglesia se alegre de poder servirte con una entrega confiada y pacífica.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

No alabes a nadie antes de que razone

Lectura del libro del Eclesiástico 27, 4-7

Si se zarandea la criba queda la cascarilla; en las palabras del hombre aparecen sus defectos; el horno prueba las vasijas del alfarero, la prueba del hombre en su conversación; el fruto muestra el cultivo de un árbol, y la palabra del hombre descubre su corazón; antes de oírlo hablar no alabes a nadie, porque allí es donde se prueba a un hombre.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 91, 2-3.13-14.15-16

¡Qué bueno es dar gracias al Señor!
Bonum est confiteri tibi, Dómine

¡Que bueno es dar gracias al Señor, y cantar para tu nombre, oh Altísimo! Publicar tu amor por la mañana y tu fidelidad durante la noche.
¡Qué
bueno es dar gracias al Señor!
Bonum est confiteri tibi, Dómine

El justo florecerá como una palmera, crecerá como cedro del Líbano; plantados en la casa del Señor, florecerán en los atrios de nuestro Dios.
¡Qué bueno es dar gracias al Señor!
Bonum est confiteri tibi, Dómine

Aún en la vejez seguirán dando fruto, conservarán su verdor y lozanía; para anunciar que el Señor es recto, que en mi Roca no existe el engaño.
¡Qué bueno es dar gracias al Señor!
Bonum est confiteri tibi, Dómine

Segunda Lectura

Nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios
15, 54-58

Hermanos: Cuando este ser corruptible se vista de incorruptibilidad y este ser mortal se vista de inmortalidad, entonces se cumplirá lo que dice la Escritura:
La muerte ha sido vencida.
¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?
El aguijón de la muerte es el pecado, y la ley ha servido para dar fuerza al pecado.
Pero nosotros damos gracias a Dios que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Por tanto, hermanos míos queridos, manténganse firmes e inconmovibles, trabajen sin descanso en la obra del Señor, sabiendo que el Señor no dejará sin recompensa su fatiga.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, Aleluya.
Iluminen al mundo con la luz del Evangelio reflejada en su vida.
Lucetis sicut luminaria in mundo, verbum vitae continentes
Aleluya.

Evangelio

Lo que rebosa del corazón, lo habla la boca

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
6, 39-45

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo puso Jesús a sus discípulos este ejemplo:
"¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?
El discípulo no es más que su maestro, pero el discípulo bien formado será como su maestro.
¿Cómo es que ves la basura en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que hay en el tuyo? ¿Y cómo
puedes decir a tu hermano:
"Hermano, deja que te saque la basura que tienes en el ojo", cuando no ves la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás bien para sacar la basura del ojo de tu
hermano.
No hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno. Cada árbol se conoce por sus frutos: porque de los espinos no se recogen higos, ni de las zarzas se cosechan uvas.
El hombre bueno saca el bien del buen tesoro de su corazón; y el hombre malo, de su mal corazón saca lo malo. Porque de la abundancia del corazón habla la boca".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor.

[Misa]

Se dice "Credo".

Oración de los Fieles

Celebrante:
Invoquemos, queridos hermanos y hermanas, a Dios Padre todopoderoso y pidámosle que venga en ayuda de su pueblo y lo socorra en sus necesidades:
(Respondemos a cada petición: Escúchanos, Señor).

Pidamos al Señor, presente en su Iglesia, que la vivifique y la haga agradable a sus ojos, para que pueda alabarlo con los ángeles del cielo, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Oremos por los que tienen autoridad en el mundo: que su gobierno sea justo para la tranquilidad de la Iglesia y el bienestar de todos los pueblos, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Oremos por los que viven lejos de su hogar, por los que están de viaje y por todos los que se encuentran en peligro, para que Dios les envíe sus ángeles y los proteja de todo mal, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Oremos por el pueblo aquí reunido, para que el Señor perdone nuestras culpas, nos revele su luz y nos conceda proclamar con valentía el nombre de su Hijo, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Celebrante:
Escucha, Señor, nuestras oraciones y haz que la palabra que resuena en tu Iglesia como fuente de sabiduría y norma de vida, nos ayude a comprender y amar a nuestros hermanos, para que nunca seamos jueces presuntuosos, sino portadores de bondad y de paz.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Que este pan y este vino que tú mismo nos das para ofrecértelos nos ayuden, Señor, convertidos en el Cuerpo y Sangre de tu Hijo, a conseguir el premio de la felicidad eterno.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

La salvación, fruto de la obediencia de Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque tu amor al mundo fue tan misericordioso que no sólo nos enviaste como redentor a tu propio Hijo, sino que en todo lo quisiste semejante al hombre, menos en pecado, para poder así amar en nosotros lo que amabas en él.
Con su obediencia has restaurado aquellos dones que por nuestra desobediencia habíamos perdido.
Por eso,
ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y los santos diciendo:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Cantaré al Señor por el bien que me ha hecho, entonaré himnos al Dios altísimo.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Alimentados con los dones de la salvación, te pedimos, Padre de misericordia, que por este sacramento con que ahora nos fortaleces nos hagas un día ser partícipes de la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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