El Señor fue mi apoyo: me sacó
a un lugar espacioso, me libró, porque me ama.
Oremos:
Concédenos tu ayuda, Señor, para que el mundo progrese, según tus designios,
gocen las naciones de una paz estable y tu Iglesia se alegre de poder servirte
con una entrega confiada y pacífica.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
No alabes a nadie antes de que
razone
Lectura del libro del
Eclesiástico 27, 4-7
Si se zarandea la criba queda la
cascarilla; en las palabras del hombre aparecen sus defectos; el horno prueba
las vasijas del alfarero, la prueba del hombre en su conversación; el fruto
muestra el cultivo de un árbol, y la palabra del hombre descubre su corazón;
antes de oírlo hablar no alabes a nadie, porque allí es donde se prueba a un
hombre.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 91, 2-3.13-14.15-16
¡Qué bueno es dar gracias al
Señor!
Bonum est confiteri tibi, Dómine
¡Que bueno es dar gracias al
Señor, y cantar para tu nombre, oh Altísimo! Publicar
tu amor por la mañana y tu fidelidad durante
¡Qué
Bonum est confiteri tibi, Dómine
El justo florecerá como una
palmera, crecerá como cedro del Líbano; plantados en la casa del Señor,
florecerán en los atrios de nuestro Dios.
¡Qué bueno es dar gracias al Señor!
Bonum est confiteri tibi, Dómine
Aún en la vejez seguirán dando
fruto, conservarán su verdor y lozanía; para anunciar que el Señor es recto,
que en mi Roca no existe el engaño.
¡Qué bueno es dar gracias al Señor!
Bonum est confiteri tibi, Dómine
Nos da la victoria por nuestro
Señor Jesucristo
Lectura de la primera carta del
apóstol san Pablo a los Corintios
15, 54-58
Hermanos: Cuando este ser
corruptible se vista de incorruptibilidad y este ser mortal se vista de
inmortalidad, entonces se cumplirá lo que dice la Escritura:
La muerte ha sido vencida.
¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?
El aguijón de la muerte es el pecado, y la ley ha servido para dar fuerza al
pecado.
Pero nosotros damos gracias a Dios que nos da la victoria por medio de nuestro
Señor Jesucristo.
Por tanto, hermanos míos queridos, manténganse firmes e inconmovibles, trabajen
sin descanso en la obra del Señor, sabiendo que el Señor no dejará sin
recompensa su fatiga.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Aleluya, Aleluya.
Iluminen al mundo con la luz del Evangelio reflejada en su vida.
Lucetis sicut luminaria
in mundo, verbum vitae continentes
Aleluya.
Lo que rebosa del corazón, lo habla
la boca
† Lectura del santo Evangelio según
san Lucas
6, 39-45
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo puso Jesús a sus
discípulos este ejemplo:
"¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?
El discípulo no es más que su maestro, pero el discípulo bien formado será como
su maestro.
¿Cómo es que ves la basura en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que
hay en el tuyo? ¿Y cómo
puedes decir a tu hermano:
"Hermano, deja que te saque la basura que tienes en el ojo", cuando
no ves la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y
entonces verás bien para sacar la basura del ojo de tu
hermano.
No hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno. Cada
árbol se conoce por sus frutos: porque de los espinos no se recogen higos, ni
de las zarzas se cosechan uvas.
El hombre bueno saca el bien del buen tesoro de su corazón; y el hombre malo,
de su mal corazón saca lo malo. Porque de la abundancia del corazón habla la
boca".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor.
Celebrante:
Invoquemos, queridos hermanos y hermanas, a Dios Padre todopoderoso y pidámosle
que venga en ayuda de su pueblo y lo socorra en sus necesidades:
(Respondemos a cada petición: Escúchanos, Señor).
Pidamos al Señor, presente en su
Iglesia, que la vivifique y la haga agradable a sus ojos, para que pueda
alabarlo con los ángeles del cielo, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Oremos por los que tienen autoridad
en el mundo: que su gobierno sea justo para la tranquilidad de la Iglesia y el
bienestar de todos los pueblos, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Oremos por los que viven lejos de
su hogar, por los que están de viaje y por todos los que se encuentran en
peligro, para que Dios les envíe sus ángeles y los proteja de todo mal, roguemos
al Señor.
Escúchanos, Señor.
Oremos por el pueblo aquí reunido,
para que el Señor perdone nuestras culpas, nos revele su luz y nos conceda
proclamar con valentía el nombre de su Hijo, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Celebrante:
Escucha, Señor, nuestras oraciones y haz que la palabra que resuena en tu
Iglesia como fuente de sabiduría y norma de vida, nos ayude a comprender y amar
a nuestros hermanos, para que nunca seamos jueces presuntuosos, sino portadores
de bondad y de paz.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Que este pan y este vino que tú mismo
nos das para ofrecértelos nos ayuden, Señor, convertidos en el Cuerpo y Sangre
de tu Hijo, a conseguir el premio de la felicidad eterno.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
La salvación, fruto de la obediencia
de Cristo
En verdad es justo y necesario, es
nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre
Santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque tu amor al mundo fue tan misericordioso que no sólo nos enviaste como
redentor a tu propio Hijo, sino que en todo lo quisiste semejante al hombre,
menos en pecado, para poder así amar en nosotros lo que amabas en él.
Con su obediencia has restaurado aquellos dones que por nuestra desobediencia
habíamos perdido.
Por eso,
ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y los santos
diciendo:
[Misa]
Cantaré al Señor por el bien
que me ha hecho, entonaré himnos al Dios altísimo.
Oremos:
Alimentados con los dones de la salvación, te pedimos, Padre de misericordia,
que por este sacramento con que ahora nos fortaleces nos hagas un día ser
partícipes de la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.